Hace algún tiempo, no mucho, alguien no muy cercano me conto una pequeña historia, una fabula, no lo sé exactamente, que me gustaría compartir. En todo caso la moraleja, si la hubiere, la dejo a gusto y cuenta del lector.
Hubo, al parecer, hace lustros, un conocido capitán de barco con muchos, muchísimos años de singladura por todo tipo de mares y océanos. Avezado en todas las artes marineras y conocedor de todas las procelosas aguas, su mando al timón le valió de fama en todos los puertos donde recalaba.
Su aguerrida tripulación le profesaba respeto y gran lealtad y sus órdenes, aunque fueran equivocadas, siempre se acataban con decisión y disciplina
Éxitos y fracasos fueron jalonando el libro de bitácora del experto marino que siempre creyó saber cómo mantener el rumbo ante todo tipo de adversidades
Transcurrieron los años y el ya veterano capitán, con muchas tempestades a sus hombros, y cierto cansancio decidió “colgar su pipa” dejando paso a nuevas generaciones de marinos, y un día, entrego el sextante, bajo a tierra firme y vio como el barco zarpaba de puerto al mando de otro capitán.
A partir de ese momento la lectura, las largas charlas con amigos, y los viajes por tierra firme pasaron a ocupar las horas del veterano lobo de mar. Pasaron los meses, también los años pero el viejo capitán seguía con avidez y añoranza creciente las singladuras de su barco.
El navío, con el tiempo, emprendió nuevas rutas y arribo a otros puertos. Las travesías del buque dejaron de ser conocidas por el veterano capitán que no comprendía, ni compartía los cambios de rumbo, ni las nuevas singladuras.
El veterano marino dejo de bajar a puerto, para él su barco se convirtió en un desconocido. En tabernas y tascas, y a todo el que le quería escuchar, comenzó a mostrar su desacuerdo por la forma de guiar la nave.
Poco a poco, y para regocijo y algarabía del resto de la flota, el desacuerdo del capitán se torno en crítica y reprobación: las rutas eran equivocadas, el rumbo un desastre, y los puertos inadecuados. Todo estaba mal y el que fuera su barco se encontraba a la deriva.
Pero el buque, como siempre, seguía navegando, cubriendo singladuras, y afrontando tempestades
Hasta aquí este cuento, que no es otra cosa que un cuento de marinos, barcos, y mares. De eso que, como me dijo el que me lo conto, encandila a pequeños y mayores y llena páginas y páginas de libros. Y como es costumbre en estos menesteres, y para terminar, ya sólo queda por escribir: “colorín, colorado este cuento se …”

el 20 de Agosto de 2009 a las 10:24 pm
…ha acabado??. UMMMMM..
La cosa es que el barco vaya a buen puerto.
Me ha gustado esto de los cuentos ;D
el 24 de Agosto de 2009 a las 7:21 am
A otros les hubiese gustado ser capitanes de algo, aunque fuese un bote, y nunca lo lograron.
el 26 de Agosto de 2009 a las 6:59 pm
Ese es el principal problema de algunos socialistas, que se creen imprescindibles, que se creen que lo saben todo y que están seguros de que el barco sólo va bien cuando llevan ellos el timón.
el 27 de Agosto de 2009 a las 9:03 am
¡¡Pepe!!
Nose si decirte que te has equivocado de cuento o de barco..
Recuerda que yo tengo el titulo de Capitan de Yate y tú, el de Capitan de Submarino…
el 27 de Agosto de 2009 a las 3:03 pm
¡¡Jaime!!
¿No crees que ya es hora de que abandones el barco?
Creo que ya has dicho bastantes tonterias a lo largo de tu “carrera política”.
el 28 de Agosto de 2009 a las 11:59 am
¡¡¡Jaime!!! Ya que has conseguido tu máxima aspiración cual es jubilarte de senador con la máxima… ¿por qué no dejas ya que el partido en Cantabria salga adelante sin tus inoportunas apariciones públicas con las que tanto se regodea y nos pasa por la cara la derecha de esta región en el mundo de los blogs y foros en cuanto te identificas como socialista en estas redes sociales cibernaúticas? Ya vale hombre.
el 30 de Agosto de 2009 a las 8:47 am
El cuento está bien. Ocurre que yo, antes de leer estos comentarios, pensaba que era Aznar el viejo capitán. De lo que deduzco ahora, es que hay crápulas en todos los partidos, y Jaime Blanco es uno de ellos.
el 19 de Septiembre de 2009 a las 4:15 pm
En vista de que el autor no tiene voz, la pongo yo.
Maria, Marcos,Jose supongo que mi carnet del partido no me da el mismo derecho que teneís vosotros para opinar.Jamás había entendido que mi carnet me quitara derechos en lugar de darmelos. Sobradamente se, que no se puede dialogar con estomagos, pues estos no tienen oidos… pero me reafirmo en que solo el intercambio de pareceres enriquece el discurso y nos hace alcanzar soluciones a este desaguisado. Con todo lo que decís, yo sacaba 16 diputados, no quiero calificar a quien saca 10 (y subiendo).
Oscar..celebro tu vuelta al partido. No hace tanto salias en prensa como asistente a los mitines de Bedoya en IU. Cariñosamente te digo que aquí -como allí- yerras el tiro. No es a Pepe a quien tienes que hacer la pelota. Una vez más pecas de alicorto. Suerte en la escalada. No dudo que mañana pondras a parir a pepe ante la nueva dirección si así crees que aligeraras el ascenso. Hay gente que siempre sale igual en las fotos.
Icaro, a ti no te conozco…pero te agradezco el insulto.Te define muy bien. Leer no solo consiste en sumar palabras, sino en interpretar certeramente contextos…yo tambien pensaba en Aznar y solo le sugería a Pepe que nos contara otro tipo de cuentos -a la carta, como el gusta de decir- marineros, pero veo que en tu candidez fingida, lo malinterpretas. Haztelo mirar.
Me reafirmo en mi bienintencionada petición. Los militantes, queremos cuentos de submarinos. ¿Y porque no? Tenemos derecho a ellos.
el 19 de Septiembre de 2009 a las 8:21 pm
Jaime… no he vuelto al partido porque nunca me he ido. En el mitín de Bedoya acompañé a unas amigas que hoy lo siguen siendo, cosa que tú no puedes decir, y que además seguro que ni te importa. No tengo nada que escalar. Para escalador ya estás tú, que bien que te lo has montado,entre el de otros muchos, con mi apoyo. Tú sabes bien que no soy pelotillero. Es tu esposa y compañera quien ha creado esta situación: la Agrupación de Santander renació para apoyar a Lola Gorostiaga y luego nos sorprendió con una candidatura alternativa. Ella sí que siempre sale igual en las fotos.