En estas últimas semanas la polémica sobre el “Plan Eólico” ha subido en intensidad de forma exponencial. Sus detractores rechazan el Plan en base al impacto visual que supuestamente causa sobre el paisaje de nuestra Región y más concretamente sobre Santander y el entorno de su Bahía.
La red acoge una simulación en la que la Bahía de Santander aparece atestada de aerogeneradores. Su autor e impulsor un arquitecto. A él se suman, desde una red social, lo más granado de la sociedad bien santanderina, no faltan apellidos como los Laínz y Ribalaigua, pasando por los apellidos compuestos de Santander de Toda la Vida.
También se han manifestado 95 artistas y galeristas de nuestra Región y alguna asociación con presidencia de ilustre apellido. De entrada su posición es más suave y reclaman más información democrática y transparente, y el respeto al “porte paisajístico de la bahía de Santander”.
De otra parte, y de forma colectiva se han posicionado grupos conservacionistas. Su planteamiento es claro: “el toro de vuelta al corral”.
Y por último está el Partido Popular. Su NO es rotundo, y así lo ha expresado en reiteradas ocasiones tanto de forma colectiva como individual. Incluso un diputado regional de esta formación ha llegado a pedir “el levantamiento colectivo” de la sociedad de Cantabria en contra del Plan Eólico.
Se ha vertido, por tanto, mucha tinta, tanto digital como convencional, en las últimas fechas para criticar y denostar la implantación de producción de energía eólica. El motivo que todos esgrimen para su rechazo es el impacto visual negativo que genera, su contaminación visual. Demasiados molinos, demasiado grandes, y además, contaminan la Bahía de Santander.
Llegados hasta aquí, es necesario aseverar, que con la tecnología que disponemos, ninguna, absolutamente ninguna, forma de producción de energía tiene coste cero medioambiental. La energías renovables, entre ellas la eólica, son las más limpias dado que no generan contaminación atmosférica, pero conllevan otros impactos, la eólica el visual.
Dicho esto, supongo que nadie, ni detractores ni defensores, cuestionamos el estándar de vida medio existente en el mundo occidental. Convendremos también, que nuestro reto para este siglo es que el consumo y producción de energía sea cada vez más responsable y más respetuoso con el medio ambiente. A partir de ahí toca decidir qué tipo de energía queremos producir. Lo que no se puede hacer es intentar plantear un debate demagógico, mentiroso y sin alternativas.
Puedo admitir, en principio, la buena intencionalidad intelectual de artistas y conservacionistas. Los primeros alarmados y preocupados por la información sesgada que les ha llegado. Los segundos por que están en su papel. Aunque los unos y los otros han podido, o pueden conocer el proyecto en toda su extensión y realidad.
Un proyecto que no es fruto de la improvisación. Cuya elaboración ha estado a cargo de la Universidad de Cantabria, y se ha realizado teniendo en cuenta parámetros ambientales, culturales, demográficos, paisajísticos, …; que se ha testado y sometido a la aprobación de alguno de esos colectivos conservacionistas que ahora lo rechazan; que tiene el visto bueno del Consejo de Estado; del que se ha informado a todos los ayuntamientos en los que va a desarrollar; del que los vecinos y vecinas de estos municipios han podido visualizar simulaciones y acceder a información puntual de su desarrollo; y del que se ha informado en reiteradas ocasiones en el Parlamento de Cantabria.
Un proyecto, un Plan, para general conocimiento, cuya zona eólica más cercana a Santander está situada al sur de Lierganes y su impacto visual es cinco veces menor que el que ocasiona el monumento al Indiano ubicado en Peña Cabarga.
Un Plan, además, en el que el número de molinos y su ubicación definitiva en cada zona dependerá y vendrá determinado por el estudio de impacto ambiental definitivo que se llevará a cabo sobre el proyecto presentado por las empresas concesionarias.
Un Plan que va a permitir que en diez años casi el sesenta por ciento de la electricidad que consuma Cantabria sea procedente de energías renovables. Un Plan que va a posibilitar la implantación y desarrollo de proyectos empresariales de la “nueva economía” generadores de empleo.
Esta, y no otra es la apuesta de este Gobierno, del PSOE. El desarrollo social, ambiental y económico de nuestra región en el marco de una economía sostenible.
Ese es el objetivo. Y es precisamente este Gobierno, tan denostado ahora por querer causar un daño medio ambiental a la bahía de Santander, el mismo que hace cinco años saco adelante el Plan de Ordenación del Litoral (POL), con la clara determinación de salvar el litoral de nuestra región de depredadores y especuladores, y haciendo una apuesta clara y rotunda por la conservación ambiental y paisajística de nuestra región. ¿Quién se oponía?. El Partido Popular. Ese que ahora lidera la oposición a la instalación de eólicos en Cantabria y ánima al levantamiento social contra el Plan eólico, y que hace cinco años incitaba a los ayuntamientos a revelarse contra el POL.
El Partido Popular, igual que con el POL, vuelve a poner por encima de los intereses de presente y de futuro de Cantabria sus intereses partidarios y electorales. Creen que incitar y liderar esta polémica puede dañar la imagen del Gobierno y la de los Partidos que lo integran, y así facilitar su acceso al poder. Ellos ansían, por encima de todo, “el regreso al pasado”, y el futuro de nuestra Región les importa poco.
Y es que, “Cantabria, Gran Reserva”, además de un eslogan publicitario, para algunos es una forma de entender el entorno, un concepto patrimonial que marca su ideario y su concepción del futuro.
Pero Cantabria no puede renunciar al futuro. Los que vivimos en ella no podemos volver, no tenemos el derecho a dejar pasar otra oportunidad. De cifrar nuestro futuro al manido “marco incomparable”. Tenemos la ocasión de proyectar un nuevo tejido industrial y empresarial que nos hará menos dependientes; que diversificara nuestra economía haciéndola menos vulnerable. Gran Reserva, o futuro. Rehenes de nuestro pasado, o dueños de nuestro futuro. Esa es la elección.
Etiquetas:
Partido Popular,
PSOE
2015 esa es la fecha que el ministro de fomento José Blanco López ha fijado y comprometido para que el AVE (la alta velocidad) llegue a Cantabria. Pues bien, la derecha todavía no tiene suficiente. El Partido Popular y algunas plumillas de la derecha mediática siguen poniendo en duda el compromiso del ministro, y además les parece escaso el esfuerzo. No voy a recordar cuanto se retrasaron las obras de las infraestructuras comprometidas por el insigne Cascos, ni las que este ministro suprimió de un plumazo y que la derecha política y mediática nunca reclamo. Pero si quiero poner en valor que este Gobierno y Zapatero siempre han cumplido sus compromisos con Cantabria, y que este Gobierno en cinco años a invertido en Cantabria más del doble que el señor Aznar en ocho.
Comprendo que el Partido Popular niegue la mayor y la evidencia. Esta, dentro de lo que cabe, en su papel, pero me sigue costando comprender como algunos escribidores siguen poniendo en tela de juicio el compromiso del ministro sin ningún fundamento.
Creía, crédulamente, que transcurrido un mes desde la visita y el compromiso del ministro, aquellos que han venido alimentando esta polémica iban a cejar en sus posiciones. Pero no, siguen manteniéndolas, y esto es lo que me ha empujado a realizar esta reflexión. Son esos que desde ciertas atalayas de información o seudo información siguen en la prueba permanente del nueve y del algodón de todo aquello que se dice o hace desde posiciones progresistas de opinión o de gobierno, y que, de otra parte, ocultan, enmascaran o maquillan los errores e incumplimientos de gestión de sus protegidos. Algunos son veteranos en la plaza, otros acaban de llegar, pero todos tienen las mismas raíces. Unos desde medios tradicionales, otros desde las nuevas tecnologías, pero todos vienen, con mayor o menor intensidad, a decir y pensar lo mismo.
Etiquetas:
AVE,
derecha,
Partido Popular
Hace unos días he tenido la ocasión de ver la película-documental “Carrillo, comunista”. Un film bien realizado, con una narración amena que desgrana y da la oportunidad de conocer el grueso de los ochenta años de la vida política de Santiago Carrillo Solares. La II República, la guerra civil, el exilio, la resistencia, la primavera de Praga, el distanciamiento de Moscú, eurocomunismo, reconciliación nacional, alianza de las fuerzas del trabajo y de la cultura, regreso a España, legalización del PCE, primeras y segundas elecciones democráticas, crisis del PCE son diseccionados y comentados en la película por el propio Carrillo con sobriedad y sinceridad.
Conocí personalmente a Santiago en 1984. Durante los diez años siguientes tuve la ocasión de poder compartir con él reuniones, debates, y análisis. Tuve la oportunidad de escuchar y aprender. Pude conocer a un hombre que había marcado y marcaría mis convicciones ideológicas, y también mi actividad y futuro político.
La caída del muro de Berlín, 1989, fue el momento en el que traslado la necesidad de engrosar y reforzar la socialdemocracia. La caída del modelo comunista tradicional no podía suponer un avance del capitalismo. La mayoría de los hombres y mujeres que integrábamos el PTE (Partido de los Trabajadores de España), que Carrillo dirigía, nos incorporamos al PSOE.
Han pasado los años y él, Santiago, a sus 94 años, sigue hablando de socialismo, de la permanente reflexión sobre el futuro de la izquierda, de sus valores y de los nuevos valores, que trasmite con un verbo y cadencia cautivadora. Oírle es cargarte las pilas.
Santiago Carrillo en el coloquio posterior a la proyección de la película veía con preocupación el resultado de la izquierda en las elecciones europeas. Alertaba del voto conseguido por la derecha, por aquellos que son los responsables políticos de la actual crisis económica. Abogaba por recuperar valores, por una nueva izquierda. Destacaba la ola progresista de Obama y ponía en valor las políticas de Zapatero.
Las elecciones europeas, sus resultados, nos tienen que servir para hacer algunas reflexiones. La Primera: La gente cuando tiene que elegir entre fotocopia y original, se queda con el original y en el viejo continente algunos políticos progresistas habían sucumbido a los cantos de sirena del neoliberalismo.
En España, el PSOE ha perdido las elecciones. Cierto, pero no lo debemos convertir en ningún drama. El PP nos saca quinientos mil votos, convirtiendo estas elecciones en un plebiscito. Puede que se hayan cometido errores, lo importante es detectarlos. En dos años tenemos dos retos electorales a los que debemos acudir con la lección aprendida.
Etiquetas:
Carrillo,
Europa,
izquierda,
PSOE,
PTE
Hemos pasado el ecuador de la campaña electoral. El Partido Popular, nacional y regional, siguen sin querer hablar de Europa, sin hacer propuestas. Su mensaje se centra en la crisis y en el paro.
Una crisis que han generado ellos, sin embargo, y tiene gracia, “ahora tienen la solución”. Los que han creado el problema no pueden ser la solución.
Y no es retorica. Su solución, sus soluciones son recortes sociales, recortes laborales, acompañados de restricciones en la inversión pública del Estado.
Esta es su receta. Una receta que lo único que generaría a la mayoría de los hombres y mujeres de este País es un problema añadido: la crisis, por un lado, y la reducción de sus derechos y garantías sociales y laborales por otro.
Sin embargo, ellos dicen ser la solución. La solución para esta crisis basada en la quiebra del modelo del sistema financiero no puede cimentarse en esas soluciones aplicables a las tradicionales crisis económicas de tipo cíclico. Esta no es en su origen una crisis de crecimiento económico, es una crisis de agotamiento de modelo. Lo inexcusable, es modificar el modelo productivo.
El siglo XX, y su revolución industrial, han quedado definitivamente enterrados con esta crisis. Las recetas del pasado ya no sirven, y sus cocineros tampoco.
El siglo XXI económico acaba de nacer. Europa tiene que ser locomotora y actor principal y por eso estas elecciones son importantes. El 7 de junio vamos a decidir por dos modelos: uno que todavía mira por el retrovisor al pasado, al siglo XX; y otro, que de frente mira al siglo XXI.
Etiquetas:
crisis,
Europa
En 1989, cayó el muro de Berlín. En 2009 se ha acabado por derrumbar el modelo capitalista en estado puro. Entre uno y otro desplome han pasado veinte años. En 1989, con el muro, se desplomo un modelo político y económico. Veinte años más tarde se ha hecho trizas la economía neoconservadora.
En 1989, muchos, por no decir casi todos, se apremiaron y afanaron en corear la supremacía y la hegemonía del capitalismo como modelo económico, y si me apuran social. A partir de ahí, los “gurus” del neoliberalismo económico iniciaron la “vuelta de tuerca” en la radicalización del modelo, y en la instauración del “pensamiento único”.
Las teorías neoliberales invadieron una buena parte de las corrientes de pensamiento, convirtiendo en axioma que “el mercado se autorregula”. Se tiraron a la basura las teorías Keynesianas y se elevo a los altares a Milton Friedman, se suprimieron los controles sobre el mercado y se minimizo el papel regulador de los Estados sobre la economía.
Veinte años con muchos actores, discípulos aventajados, y aprendices de brujo que santificaron y se aprovecharon del “dios mercado”. Una marea que llego a todas partes envuelta en una permanente impunidad que acabo por herir de muerte ese modelo neoconservador propiciado y protegido por la derecha política.
Esa derecha política que de norte a sur, de este a oeste ha ido, progresiva y paulatinamente, minimizado el papel del Estado y poniéndolo al servicio del mercado es la responsable de la actual crisis económica.
Ahora, sin embargo, esa misma derecha se postula como única valedora para superar la crisis económica y la quiebra del sistema que ella misma ha generado. Sus líderes, cuan bomberos pirómanos, manifiestan, sin ningún tipo de rubor, que ellos son la solución.
Algunos, inclusive, se atreven a más, y así, el sr. Aznar asevera que la actual crisis económica es fruto del “socialismo económico”. ¿Qué socialismo económico?. ¿El de Estados Unidos, el de Irlanda, el de Japón, el de Italia, el de Francia, …?.
No, no se puede ser bombero pirómano, negar la evidencia, imputar las responsabilidades a otros, y además querer que el coste de la crisis se cargué a las espaldas de los de siempre.
Etiquetas:
crisis,
economía,
neoliberalismo
El Partido, ahora, se juega en Europa, y es muy importante. No podemos inhibirnos. El resultado del 7 de junio marcará un modelo. Los europeos vamos a decidir por un modelo conservador o progresista, por el pasado o por el futuro, por el retroceso o por el progreso. Vamos a decidir si queremos construir una Europa de todos, o sí unos pocos van a construir su Europa.

Etiquetas:
Europa
Mirando alrededor me he reencontrado con una vieja canción de los años 70 de Jim Croce, un intérprete italo-americano que murió en 1973 muy joven. El tiempo en una botella, una melodía corta, muy corta, quizá como el propio tiempo, que me gustaría compartir. Aquí esta, por si te apetece escuchar y conocer esta canción y a Jim Croce.http://myspacetv.com/index.cfm?fuseaction=vids.individual&videoid=3932251
Etiquetas:
Música
No. No voy a escribir sobre este rio andaluz. Pero si de una de sus características: desaparecer y aparecer. Guadianas hay muchos y en todos los órdenes de la vida, y en Cantabria en estas semanas estamos, otra vez, a vueltas con el tema recurrente de la Educación. Después de meses y meses avivando la polémica, desde los sectores más conservadores de la sociedad y la Conferencia Episcopal, sobre la asignatura de la educación para la ciudadanía, ahora, y en nuestra Región, surge el asunto del Torrevelo.
El Torrevelo es un centro privado de educación primaria y secundaría del Opus Dei al que el Gobierno de Cantabria (Consejería de Educación) ha retirado el concierto educativo por admitir en sus aulas sólo a niños vulnerando la vigente legislación respecto a la discriminación por razón de sexo.
Me explico. El Torrevelo recibió el estatus de centro concertado del Partido Popular, concierto que fue renovado, de acuerdo a la ley, hace cuatro años por la actual Consejería de Educación. Más tarde, en el año 2006 se aprueba la Ley Orgánica de Educación (LOE), y en 2008 la de Educación de Cantabria que introducen el criterio de la no discriminación en la admisión de alumnos por razones de sexo.
Así de claro, y así de fácil. La normativa se ha modificado, y de acuerdo a las leyes vigentes el Torrevelo si quiere renovar o mantener el concierto educativo debe cumplir la Ley y admitir en sus aulas a niños, y también a niñas. Sin embargo, los del colegio Torrevelo exigen mantener su estatus de centro concertado, pero se niegan a cumplir el requisito de una educación mixta.
Con el Opus hemos topado. Y de nuevo, o de viejo, no lo sé, se vuelve a esgrimir, al igual que con la asignatura de educación para la ciudadanía, la vulneración de la libertad, en este caso, de la libertad de elección de centro.
Aquí no se vulnera nada, aquí no se cercena la libertad de elección de centro. Los padres, y supongo que también las madres, podrán seguir llevando a sus niños al Torrevelo, a eso no hay ningún impedimento. Ahora bien, si quieren que siga siendo concertado además de niños tendrá que haber niñas en las aulas de este centro.
Nadie les impide seguir llevando a sus hijos al Torrevelo, eso sí sin el dinero de las arcas del Estado y este es el fondo de la cuestión. Mirando alrededor me he acordado de una película de principio de los noventa titulada “¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?”, parafraseando este título y con este asunto del Torrevelo cabría decir: ¿Por qué lo llaman libertad cuando quieren decir dinero?. Nadie, que yo sepa, va a cerrar el colegio, los padres podrán seguir, si están tan contentos con la filosofía del centro, llevando allí a sus hijos, lo único que sucederá es que el colegio no recibirá financiación a cargo de los Presupuestos de Cantabria, nada más.
En esta España nuestra, que día a día da más pasos en la consolidación y ampliación del Estado de Bienestar, donde se avanza hacía una sociedad más igualitaria superando paulatinamente barreras segregadoras, donde se aplica la discriminación positiva, donde se avanza en integración y tolerancia, donde se legisla en pro de la igualdad de representación de sexos en las instituciones resulta un total anacronismo que alguien pueda defender y poner en valor la separación de niños y niñas en el proceso educativo y formativo. Ahora bien, si esta es su decisión tienen total libertad para llevar a sus hijos al Torrevelo, la misma libertad que para decidirse por una universidad privada, o preferir una asistencia sanitaria privada que como todos sabemos no se sufraga con el erario público.
El PP ha contestado, a través de un medio de comunicación, al post de este blog titulado “se cree …”. Gracias, en principio, por la deferencia y por leer este blog.
El Partido Popular, inasequible al desaliento, incapaz de reconocer errores mantiene torpemente, mejor dicho, abunda, en el pertinaz despropósito intelectual y político de su jefe de filas Ignacio Diego.
No se puede tirar la piedra y esconder la mano. No se puede ir a Castro y realizar acusaciones de corrupción alegremente. Vuelvo a repetir si el PP y Diego tienen indicios ciertos de la comisión de un delito que se personen de forma urgente ante el Juez y cuenten todo lo que saben, todo lo demás es un ejercicio de demagogia que pone en entredicho la credibilidad del PP y la de su actual líder.
El PP de Cantabria no puede pensar que poniendo el ventilador va a solucionar sus problemas y, que de esta forma, el Sr. Diego podrá seguir alimentando el sueño de llegar a ser Presidente de Cantabria algún día, porque como decía el poeta “la vida es sueño y los sueños, sueños son”.
Ha pasado una semana desde que Zapatero realizó la remodelación del Gobierno. En siete días se ha escrito y dicho de todo. Ha habido análisis para todos los gustos y desde todos los prismas de opinión.
La derecha mediática y política, con el PP al frente, han arremetido contra el Presidente del Gobierno y contra las nuevas incorporaciones al ejecutivo de la nación focalizando la mayor parte de sus iras en la persona de Elena Salgado. La han tildado de todo, pero entre todos los descalificativos recibidos el más recurrente ha sido, perdón, está siendo, el que hace referencia a su “falta de preparación y cualificación” para dirigir el Ministerio de Economía.
Elena Salgado, diputada por Cantabria, en principio no necesita demostrar nada: su curriculum, y su capacidad de gestión en la Administración están ahí; pero en todo caso, como mínimo, debe ser merecedora del margen de confianza para analizar, con conocimiento de causa, sus primeras decisiones y actuaciones al frente del área económica del Gobierno del Estado.
En esta semana el Partido Popular, con Rajoy a la cabeza, convertido en “agorero compulsivo” nos vaticina el apocalipsis total. España sin ellos, sin él al timón, se sumirá en la penumbra eterna: “el primer Gobierno de Zapatero ha sido un fiasco”, “los últimos doce meses de gestión de Gobierno han sido un estrepitoso fracaso”, “somos más pobres”, “Zapatero nos lleva al desastre”, “el nuevo Gobierno no es el mejor para recuperar la confianza en época de crisis”, “el Gobierno nos lleva a la ruina”, “apoyar las medidas contra la crisis de Zapatero sería de antipatriotas”. Estas son parte de las aseveraciones apocalípticas realizadas por el líder de la oposición en los últimos siete días y que tienen un cierto tufillo, recuerdan a aquel “España está mal…vallase señor González” de D. José María Aznar.
Pero ¿Dónde está la alternativa del PP?, ¿Cuáles son las medidas que el Sr. Rajoy tiene para salir de la crisis? El lunes de Pascua el líder de la oposición las dio a conocer. Son doce, una docena, como los huevos de pascua, de medidas ungidas de la mayor liturgia, y que desafortunadamente, no aportan nada nuevo: austeridad de la administración, reestructuración del sistema financiero, reforma fiscal, reforma laboral, revisión Pacto de Toledo, reforma modelo energético, plan de competitividad, unidad de mercado, reforma educativa, pacto por la sanidad y ley de dependencia, financiación autonómica, y reforma de la justicia.
La alternativa no es tal, y el discurso del Partido Popular, salvo en la crítica y en los epítetos, parece, por lo que proponen, agotado. Un discurso y una crítica que machaconamente se empecinan los Populares cántabros en repetir hasta la saciedad. Como aventajado discípulo Ignacio Diego no dudo en calificar en parecidos términos que Rajoy la remodelación del Gobierno y el nombramiento de Salgado como ministra de economía, parece que tanto para el uno como para el otro Elena Salgado no da la talla, quizás ambos hubiesen preferido a D. Luis Bárcenas para gestionar la economía del Reino de España, curriculum tiene.
« Entradas Anteriores
» Siguientes Entradas